En una España en crisis, con un gran parón industrial y su tegido productivo bajo mínimos, resulta que una de las cosas que mejor se habían estado haciendo hasta lo de ahora y que nos habían colocado como un referente mundial, las energías renovables, acaban de sufrir un nuevo y terrible ataque. El ministro de industria acaba de anunciar que no nos podemos seguir permitiendo pagarlas. Es decir, ahora que se están consolidando, que los efectos de las inversiones hechas durante estos últimos años se están comenzando a notar, con la excusa del supuesto ahorro se cortan de un plumazo todas las ayudas, incluso aquellas dirigidas a la cogeneración, como acaban de anunciar hoy mismo.
Y lo hacen ahora, con el precio del barril de Brent disparado por la crisis de Irán, con los combustibles por las nubes, con previsión de futuras subidas. Unas fuentes, que además de mucha carga de trabajo y riqueza, nos están dando autonomía energética, justo lo necesario para no estar a merced de condicionantes externos
Y, ¿el apoyo al coche eléctrico también se lo van a cargar? Ahora que su futuro se vislumbra claro, ahora que todas las marcas apuestan por él, y que muchas plantas en España van a comenzar a fabricarlo o lo tienen en proyecto.
Una mala idea, sin duda, que sólo se puede entender desde la presión de las petroleras, tan poderosas e influyentes, porque si quieren ahorrar, pueden comenzar por otros sitios, donde el dinero ha fluido y sigue sin control, pero que no supriman uno de los sectores que más puede aportar en el futuro a nuestra economía, y que tantos beneficios medioambientales nos puede aportar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario