domingo, 25 de marzo de 2012

Sobre el petróleo de Canarias

Desde hace unos días parece haberse abierto una gran discursión sobre la recientemente concedida autorización a REPSOL para realizar prospecciones petróliferas en aguas de Canarias. Y como no podía ser menos han saltado una serie de grupos de diversa índole, amén de los partidos políticos a mostrar su opinión y a posicionarse claramente en contra o a favor. Los argumentos de unos y otros son claros y mayoritariamente no muy originales.
Los que está a favor argumentan que la posible explotación de yacimientos de petróleo otorgaría a España una cierta autonomía en cuanta a suministro de petróleo, una cierta caída de los precios de los combustibles y una gran creación de puestos de trabajo, entorno a unos 1500, además del aporte al PIB, entorno al 10% del PIB de Canarias.
Los que se posicionan en contra opinan que se pone en peligro una zona protegida, y que los resultados esperados no compensan en absoluto el riesgo mediambiental a correr. Además opinan que su explotación no repercutirá en nuestros bolsillos.
Lo cierto es que, dejando un poco de lado lo del riesgo midioambiental, que todo sea dicho, es mucho dejar de lado, los beneficios que se pueden obtener son relativamente escasos.
En primer lugar, el petróleo lo va a explotar REPSOL, no España, y los beneficios los va a llevar REPSOL.
Además, la compañía petrolera va a usar este yacimiento para obtener beneficio económico, no para mejorarnos la vida, y lógicamente, dada la insignificancia de este posible yacimiento a nivel mundial, no tendrá ninguna influencia en los precios que paguemos por los combustibles
Por tanto, sea cual sea la resolución final, es cierto que no se trata de ningún maná de riqueza, aunque si un potencial foco de problemas y contaminación en una zona especialmente protegida.

viernes, 9 de marzo de 2012

El mar podría mover el mundo

La esencia de las energías renovables es transformar alguna fuente de energía que continuamente nos proporciona la naturaleza en energía eléctrica. En esencia la naturaleza nos proporciona tres formas de energía con potencial de uso: energía térmica, electromagnética y gravitatoria y en ningún otro lugar del mundo se manifiestan con tanta intensidad como en nuestros océanos. Estos actúan como enormes acumuladores y focos de estras tres formas de energía, fundamentalmente de energía potencial y cinética derivada de aportes en forma de energía gravitatoria, tanto de la tierra como de otros astros (sol y luna fundamentalmente) y de  energía calorífica recibida del sol.
¿Y cómo aprovechamos, o podemos aprovechar toda esta energía?
La energía de las mareas se puede usar construyendo una suerte de presas costeras que se llenan al subir la marea para luego irse vaciando al bajar el nivel del mar, funcionado como un embalse convencional. Pero presentan el inconveniente del alto impacto ambiental en la costa y un rendimiento muy bajo.
La segunda forma consiste en aprovechar la energía de las olas, opción que actualmente se encuentra en fase de experimentación y desarrollo. Para ello se construyen dispositivos que transforman la energía que le transmiten las olas en su movimiento en electricidad. De momento su rendimiento es muy bajo también.
Y la tercera vía, y en mi opinión, la que mayor potencial de desarrollo futuro presenta consistiría en aprovechar la energía cinética de las corrientes marinas. Se trata de construir dispositivos que transformen esa energía en electricidad. Presenta la ventaja de que este tipo de dispositivos al ir sumergidos a grandes profundidades no interferirían en la navegación, ni perturbarían el medio ambiente ni el paisaje. Además la capacidad de producción sería muy superior a los casos anteriores, ya que la energía de la corrientes oceánicas es inmensa. De hecho, sólo una pequeña parte de esa energía podría abastecer a toda la tierra. La gran desventaja es que al tratarse de elementos sumergidos en el mar, se verían muy afectados por la corrosión marina,  lo que se traduce en un sobrecoste en mantenimiento y menor ciclo de vida útil.
Existen muchos proyectos e investigaciones actualmente en desarrollo sobre esta campo, y basta con navegar algo por internet para encontrar imnumerables ejemplos más o menos prácticos.
Se trata pues de una nueva fuente que, en un futuro no muy lejano, podría suministrar una gran parte de la energía que la humanidad necesita sin alterar el medio ambiente ni el paisaje como sucede con casi todas la demás.

sábado, 3 de marzo de 2012

Hospitales en Galicia funcionando con biomasa

El recientemente estrenado Hospital Universitario de Lugo (HULA), se va a convertir en el tercer centro gallego de este tipo que tenga como principal fuente de energía de agua caliente sanitaria (ACS) y calefacción calderas de biomasa, como ya sucede en los centros de Ferrol y Orense.
Entre los argumentos esgrimidos por la Xunta de Galicia, titular de los centros sanitarios gallegos, figuran el ahorro económicos que supone usar la biomasa en lugar de los combustibles fósiles tradicionales, ya que estiman un ahorro hasta el 2019 de 110 millones de euros en todo el sistema sanitario gallego, así como el beneficio que este tipo de combustible representa para la comunidad, en especial en lo que a creación de puestos de trabajo se refiere.
Se trata sin duda de una buena iniciativa, en medio de tanto ataque a las fuentes verdes y ecológicas, que esperemos se extienda a todos los centros de España, así como a demás edificios públicos, y sirva para ayudar al asentamiento de la biomasa a nivel privado, permitiendo así esta fuente energética en la que algunos tanto creemos y otros tanto difaman despegar definitivamente y colaborar en la recuperación de nuestra economía.
Curioso resulta que en medio de tantos recortes y apuros presupuestarios sea precisamente cuando se acude a la biomasa, algo sin duda para la reflexión.