viernes, 9 de marzo de 2012

El mar podría mover el mundo

La esencia de las energías renovables es transformar alguna fuente de energía que continuamente nos proporciona la naturaleza en energía eléctrica. En esencia la naturaleza nos proporciona tres formas de energía con potencial de uso: energía térmica, electromagnética y gravitatoria y en ningún otro lugar del mundo se manifiestan con tanta intensidad como en nuestros océanos. Estos actúan como enormes acumuladores y focos de estras tres formas de energía, fundamentalmente de energía potencial y cinética derivada de aportes en forma de energía gravitatoria, tanto de la tierra como de otros astros (sol y luna fundamentalmente) y de  energía calorífica recibida del sol.
¿Y cómo aprovechamos, o podemos aprovechar toda esta energía?
La energía de las mareas se puede usar construyendo una suerte de presas costeras que se llenan al subir la marea para luego irse vaciando al bajar el nivel del mar, funcionado como un embalse convencional. Pero presentan el inconveniente del alto impacto ambiental en la costa y un rendimiento muy bajo.
La segunda forma consiste en aprovechar la energía de las olas, opción que actualmente se encuentra en fase de experimentación y desarrollo. Para ello se construyen dispositivos que transforman la energía que le transmiten las olas en su movimiento en electricidad. De momento su rendimiento es muy bajo también.
Y la tercera vía, y en mi opinión, la que mayor potencial de desarrollo futuro presenta consistiría en aprovechar la energía cinética de las corrientes marinas. Se trata de construir dispositivos que transformen esa energía en electricidad. Presenta la ventaja de que este tipo de dispositivos al ir sumergidos a grandes profundidades no interferirían en la navegación, ni perturbarían el medio ambiente ni el paisaje. Además la capacidad de producción sería muy superior a los casos anteriores, ya que la energía de la corrientes oceánicas es inmensa. De hecho, sólo una pequeña parte de esa energía podría abastecer a toda la tierra. La gran desventaja es que al tratarse de elementos sumergidos en el mar, se verían muy afectados por la corrosión marina,  lo que se traduce en un sobrecoste en mantenimiento y menor ciclo de vida útil.
Existen muchos proyectos e investigaciones actualmente en desarrollo sobre esta campo, y basta con navegar algo por internet para encontrar imnumerables ejemplos más o menos prácticos.
Se trata pues de una nueva fuente que, en un futuro no muy lejano, podría suministrar una gran parte de la energía que la humanidad necesita sin alterar el medio ambiente ni el paisaje como sucede con casi todas la demás.

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