El recientemente estrenado Hospital Universitario de Lugo (HULA), se va a convertir en el tercer centro gallego de este tipo que tenga como principal fuente de energía de agua caliente sanitaria (ACS) y calefacción calderas de biomasa, como ya sucede en los centros de Ferrol y Orense.
Entre los argumentos esgrimidos por la Xunta de Galicia, titular de los centros sanitarios gallegos, figuran el ahorro económicos que supone usar la biomasa en lugar de los combustibles fósiles tradicionales, ya que estiman un ahorro hasta el 2019 de 110 millones de euros en todo el sistema sanitario gallego, así como el beneficio que este tipo de combustible representa para la comunidad, en especial en lo que a creación de puestos de trabajo se refiere.
Se trata sin duda de una buena iniciativa, en medio de tanto ataque a las fuentes verdes y ecológicas, que esperemos se extienda a todos los centros de España, así como a demás edificios públicos, y sirva para ayudar al asentamiento de la biomasa a nivel privado, permitiendo así esta fuente energética en la que algunos tanto creemos y otros tanto difaman despegar definitivamente y colaborar en la recuperación de nuestra economía.
Curioso resulta que en medio de tantos recortes y apuros presupuestarios sea precisamente cuando se acude a la biomasa, algo sin duda para la reflexión.
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