Desde hace algún tiempo en los redes y foros relacionados con el mundo del ecologismo y las energías renovables se habla, y cada vez con mayor intensidad, sobre una medida que en opinión de muchos sería altamente beneficiosa para las fuentes renovables y arrinconaría a las más contaminantes: Que cada consumidor elija el origen de la energía que quiere consumir en su casa. Así de sencillo. Pero, ¿es esto posible? La respuesta es tan sencilla como evidente: NO. Y no lo es debido a la propia naturaleza de la energía eléctrica y de las líneas de distribución.
Cuando una fuente produce energía eléctrica, independiente de la fuente origen, carbón, energía solar, entrega a la red una potencia en forma de corriente alterna trifásica a 50 Hz de frecuencia, de modo que nosotros sólo aportamos energía a la red, y esa energía es la que usan luego los consumidores, de modo que no podemos disitinguir la producida por una fuente u otra.
Sólo en redes aisladas es posible controlar la fuente de origen. Por ejemplo: Un bloque de viviendas que tiene instalados unos paneles solares y se surte con ellos, y sólo se conectan a red ante un fallo.
En varias zonas usan una forma ampliada de ésto último consistente en que en una cierta región disponga fuentes renovables, tales como biomasa, solar, hidráulica,..., y de ese modo varios núcleos se pueden abastecer de la energía que producen sin depender de otras. Pero para ello han de realizar un tendido eléctrico propio,o aislar un tramo de red de la de distribución convencional, aunque siempre exista la posibilidad de conectarla a la general en caso de necesidad.
Pero incluso esto tiene un límite. No sería posible que una gran región que pudiera producir toda la energía que necesita mediante renovables puediera actuar de forma autónoma, mediante una red independiente que sólo que conectara a una mayor en caso de necesidad. Explicar el porqué es algo muy complicado, pero de forma somera se puede decir que en una red de pequeño tamaño aislada se producirían perturbaciones imposibles de absorver que la volverían inservible, y de igual modo las conexiones de grandes redes no se pueden hacer de cualquier manera y de forma muy continuada, ya que se perturbaría sobremanera su funcinamiento. Como ejemplo señalar que en los años ochenta, durante una huelga, los trabajadores de una planta siderúrjica de aluminio apagaron las celdas electrolítcas de golpe. Su consumo era de unos 250 MW, y su desconexión repentina sin aviso previo hizo que toda la red eléctrica española estubiera al borde del colapso.
Debido a ello, la solución pasa como siempre por la progresividad y la lógica, la lógica sustitución de las fuentes más contamiantes por otras ecológicas y sostenibles, de forma continua y sostenible.
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